La Intifada

El mundo se conmociona hoy ante las imágenes que llegan desde la pequeña tierra de Palestina. Diariamente vemos a niños lanzar piedras contra ejércitos preparados, sin miedo a la muerte. ¿Por qué no existe el temor a morir en los niños palestinos? ¿Cómo nace espontáneamente la voluntad de luchar en un adolescente de 15 años? ¿Y como es posible que las madres de Palestina no  sólo salgan a lanzar piedras sino que permitan que sus hijos participen de la lucha?. La respuesta a estas preguntas está en el mismo desarrollo de los acontecimientos desde 1948 hasta nuestros días.

En el año de 1987, patrullas israelíes atropellaron indiscriminadamente a un grupo de palestinos. El hecho fue presenciado por un grupo de niños que quedaron atónitos ante el hecho y comenzaron a lanzar piedras al ejercito sionista. Este estallido inédito de los jóvenes de los territorios ocupados fue el estallido de los años de maltrato y frustración sufridos bajo la ocupación violenta de su tierra, casa, cultura y dignidad. Desde ese día el “levantamiento” (Intifada) no se calmó y la desobediencia civil fue el arma nueva de los palestinos. Ahora tenían por qué luchar, pues la intifada le dio sentido a sus sueños de independencia y el mismo ejercito que borró del mapa a Palestina en 1948 y 1967 y que destruyó el armamento de los demás países árabes, llegó a tener miedo de aquellos que estaban dispuestos a darlo todo por la patria.

Para una madre palestina no es fácil enviar a su hijo a lanzar piedras contra tanques y soldados, pero sabe bien que los niños lo harán con o sin permiso, pues la Intifada es la expresión de sus frustraciones.

Con el proceso de paz, que Arafat llevó a cabo a nombre del pueblo palestino, se logró calmar la Intifada bajo la promesa de constituir un Estado Nacional Palestino, sin tomar en cuenta que la misma Intifada fue el motor que llevó a los sionistas a firmar el tratado, pues los bloqueos económicos sufridos por los palestinos en tiempo del levantamiento terminaron por socavar la misma economía israelí. Así los sionistas negociaron con un ejercito de gran poderío como respaldo y amenaza en caso de que Arafat no cumpliera lo pactado, mientras los palestinos al ser calmados por sus mismas autoridades quedaron sin poder de acción. O sea negociar sin ningún respaldo.

 

 

Durante casi diez años los palestinos durmieron en promesas que lo único que les dejaron en concreto fue un territorio desmilitarizado, con problemas de abastecimiento de agua y dominado por la política norteamericana. La Autoridad Nacional Palestina pasó a ser el elemento de  represión y su presidente un antiguo guerrillero con nuevas intenciones de poder. El proceso de paz fue claramente criticado por los grupos opositores a Arafat, incluso algunos partidos se desligaron de la OLP. por considerar totalmente perjudiciales para las aspiraciones del pueblo palestino los tratados que firmaba su presidente. Después de tanto tiempo en que nada ocurrió sino  el completo fracaso de dicho proceso, el pueblo palestino siente la obligación de decirle a sus opresores y al mundo cual es la verdad.

 
La visita a la Explanada de las Mezquitas por parte de Ariel Sharon, actual Primer Ministro de Israel y conocido criminal de guerra, fue un acto apoyado por el gobierno y que dio resultados para ambos bandos. Con el enardecimiento de la población y el comienzo de su segunda Intifada (la de Al Aqsa), los sionistas culparon a los palestinos de boicotear el proceso de paz y por su parte los palestinos vieron nuevamente activadas sus formas de lucha.

  La frustración y el deseo de independencia se entremezclan en la mente del niño palestino. Hoy ya llevamos meses desde que comenzó la Intifada de Al Aqsa o de la Independencia. En este tiempo los chicos de Palestina nos han mostrado que están por la vida y por la paz; para eso hay que llevar a cabo la Intifada.

 

 

 

IMÁGENES DE LA INTIFADA